5 may
Con motivo del 12 de mayo, Día Mundial de la Enfermería, el presidente del CODEPA, Esteban Gómez, analiza la paradoja que vive la profesión: un despegue de talento y competencia académica que no encuentra su lugar en la gestión del sistema sanitario. En esta charla, profundiza en la necesidad de que la enfermería lidere el cambio de paradigma hacia el cuidado comunitario, denuncia la invisibilización de las enfermeras en los puestos de toma de decisiones y reivindica una apuesta real por el cuidado profesional para enfrentar los retos del envejecimiento y la cronicidad en Asturias.
P. Mayo sitúa a la enfermería en el centro de la mirada pública. Más allá de los actos institucionales, ¿cuál es el mensaje real que el colectivo necesita transmitir a la sociedad en este momento?
R. Que somos profesionales confiables, que los acompañamos toda su vida y podemos ayudarles a mantener y mejorar su salud en cualquier momento, no solo cuando enferman. No solo eso, queremos mostrar que invertir en enfermeras y cuidado profesional mejora la salud, pero también la economía de las comunidades y aspectos sociales como la igualdad de género. Necesitamos estar presentes y visibles en el sistema, desde la atención directa a la gestión de equipamientos y servicios. El sistema mejoraría bastante si las enfermeras tuvieran más responsabilidad en el sistema.
P. A menudo se define la enfermería como el motor del sistema sanitario. Sin embargo, ¿en qué aspectos crees que ese motor está trabajando por encima de sus posibilidades o necesita un mantenimiento urgente?
R. No cabe duda que ese motor está invisibilizado y desde la administración estatal y autonómica siguen sin hacer los deberes de mantenimiento y renovación. Desde hace años la senda está marcada, la enfermería está a un alto nivel académico con estudios de grado y doctorado, se han creado hace lustros las especialidades y se vienen gastando millones de euros en la formación de enfermeras especialistas. Sin embargo, ese despegue de talento y competencia profesional, no se está aprovechando y se está generando una gran frustración profesional y por supuesto perdiendo una gran oportunidad de, a través del cuidado profesional, mejorar la salud de los ciudadanos. Las administraciones hablan mucho de las enfermeras, pero hacen poco con ellas.
P. ¿Estamos viendo una transición hacia una enfermería mucho más técnica y especializada? ¿Cómo podemos asegurar que ese avance científico no termine desplazando la esencia del cuidado humano y el tiempo de escucha al paciente?
R. No estoy de acuerdo con que la transición esté siendo en este sentido, esto nos llevaría a ser simplemente técnicos. La enfermería está evolucionando gracias a un desarrollo científico de la ciencia del cuidado, es más, me atrevería a decir que desde la humildad se está revolucionando la ciencia del cuidado. A partir de ahí podemos hablar de implementación tecnológica o de innovación en cuidados, pero desde una base que integra una cultura del cuidado basado en la evidencia científica, la investigación y el desarrollo de una disciplina que cuida profesionalmente.
P. El futuro de la profesión pasa inevitablemente por la toma de decisiones. ¿Qué barreras encuentras todavía para que la voz de la enfermera sea vinculante en el diseño de las políticas de salud y no solo en su ejecución?
R. Efectivamente lo veníamos diciendo, apostar por la enfermería mejoraría el sistema de salud y también el sistema de cuidados (Que siempre parece el hermano menor y pobre, y que sin embargo es vital para que todo funcione mejor).
La administración sabe desde hace tiempo que la evidencia dice que las enfermeras somos excelentes gestoras. Sin embargo, seguimos estando recluidas a “cosas de enfermeras” como agentes de menor importancia, como si la razón de ser de los hospitales, residencias o el propio sistema no fuera “cuidarnos” incluso más que sanarnos.
La administración sigue reduciendo la capacidad gestora de las enfermeras e incluso su número y escalafón, valga como ejemplo la reconversión de las áreas sanitarias en Asturias. Si una de las razones era mejorar la gobernanza del sistema de 60 puestos directivos hemos pasado a 57, los tres que se han quitado eran enfermeras… ¿Quiere la Consejería trasladar la imagen de que las enfermeras somos un lastre en gestión?
Sentencias como la reciente de Baleares en la que se anula el nombramiento de una enfermera gestora con respaldo de su equipo y los resultados por no ser médico, son anacrónicas y se dan de bruces con una realidad inapelable: Las enfermeras son excelentes gestoras, están capacitadas y pueden aportar las mejoras que el sistema necesita.
P. La cronicidad y el envejecimiento de la población en Asturias son retos de primer orden. ¿Está el modelo actual preparado para dejar que la enfermería lidere este cambio de paradigma hacia el cuidado en el entorno del paciente?
R. Definitivamente no, y los pasos que se van dando, no van en ese camino. Seguimos sin tener un enfoque comunitario real. Más allá de iniciativas muy interesantes de equipos de atención primaria, la realidad es que seguimos con un modelo institucional, con agentes aislados entre sí y una coordinación mínima. Salud es el agente preminente y hegemónico, pero hay grandes dificultades para coordinar con el ámbito sociosanitario o el educativo (Fundamentales en el ámbito salud y el cuidado). El modelo sigue siendo más institucional y eso se nota especialmente en el sector sociosanitario donde las enfermeras están siendo expulsadas, lo que tiene, y tendrá consecuencias en la salud de los ciudadanos.
Para el abordaje de lo que nos viene, que ya está aquí, hay que cambiar de paradigma y apostar por perfiles híbridos como las enfermeras, capaces de unir el mundo sanitario con el social, de liderar equipos multidisciplinares. Solo apostando por el cuidado profesional seremos capaces de enfrentar el tsunami que se nos viene encima, y vamos tarde.
P. Muchos jóvenes comienzan ahora su andadura en los centros sanitarios. ¿Qué es lo más valioso que les podemos enseñar sobre la realidad del oficio que no aparece en los libros de texto ni en las facultades?
R. Que canalicen su energía y talento, que sean conscientes de que es más importante establecer una buena relación terapéutica y analizar el contexto de las personas que ser muy buenos técnicamente pinchando una vena o manejando la última tecnología. Que se mantengan al día, que sean curiosos, que investiguen y sobre todo que se comprometan con su profesión y los ciudadanos.
P. La investigación enfermera ha crecido de forma exponencial, pero ¿cómo logramos que esos resultados lleguen de verdad a la práctica asistencial diaria y no se queden solo en publicaciones académicas?
R. Efectivamente en las últimas décadas, la investigación en cuidados ha tenido un crecimiento muy superior al de otras disciplinas, incluso me atrevería a decir que ha revolucionado la forma de abordar los problemas de salud, incorporando metodologías que antes no se usaban y que aportan grandes ventajas a la hora de hacer que la atención a las personas cambie y los avances lleguen mejor a los ciudadanos y se aprovechen mejor las nuevas tecnologías. Pero como en otras disciplinas, hemos visto que el traslado de la investigación al día a día es lento y complejo.
En este sentido y relacionado con lo anterior creo que la traslación de los avances a la práctica, sería mejor si las enfermeras tuvieran más responsabilidad en la gestión. La demostración es palpable con sistemas que se han realizado de forma paralela en nuestro sistema como el programa BPSO® de centros comprometidos con la excelencia en cuidados, que ha reportado excelentes resultados y ha contribuido a que las enfermeras lideren de forma más efectiva los cuidados.
También es muy necesario que instituciones como el colegio apuesten por mejorar las competencias investigadoras de las enfermeras, entre las que entran también aplicar las nuevas evidencias en la práctica clínica.
Y todo esto que se está revolucionando con las nuevas tecnologías y la IA, que tenemos la responsabilidad de aprender a manejar y gestionar, aprovechando los nuevos espacios de datos para sacar adelante investigaciones mucho más potentes.
P. Si analizamos la relación con el paciente hoy en día, ¿notas que ha cambiado el nivel de exigencia o la confianza que depositan en nosotras como profesionales de referencia?
R. Los ciudadanos califican a las enfermas como las profesionales más confiables, eso ya nos da una pista de la capacidad que tienen las enfermeras de conectar con los pacientes y sus necesidades reales (Porque saben establecer esa relación). La deontología enfermera, ahora que se acaba de publicar nuestro nuevo código ético y deontológico posee unas características específicas que permiten establecer con facilidad esa relación. Las enfermeras lo sabemos hacer y los ciudadanos lo aprecian.
Sin embargo, es cierto que los ciudadanos están cada vez mejor informados e incluso formados en su autocuidado, y esto es un reto para todos los profesionales en salud, y las enfermeras no somos una excepción. Los ciudadanos formados e informados construyen comunidades más sanas, a las enfermeras nos gusta contribuir a esto, eso sí, nos obliga a estar al día, más formados y mejor informados.
Finalmente, también tenemos que añadir que en el sistema en el que trabajamos que siempre maneja tensiones y relaciones complejas, hay ciudadanos que no saben manejar su frustración y acaban agrediendo a los profesionales, en eso también nos llevamos el primer premio, no porque lo hagamos mal sino porque siempre somos los más cercanos al paciente y su familia. Esta es una lacra que debemos combatir y si podemos, extinguir.
P. La conciliación y el bienestar emocional son asignaturas pendientes en nuestro sector. ¿Hacia dónde deberían caminar los nuevos modelos organizativos para que trabajar en enfermería no suponga un coste personal tan alto?
R. Buena pregunta. Las sensaciones de las profesionales que trabajan en el sistema no son buenas. La percepción que tenemos es que todo el mundo está enfadado, o descontento, nadie parece sentirse bien valorado. Las cifras de frustración y burnt-out entre las enfermeras habían sido altas tradicionalmente, pero es cierto que desde la pandemia esto se ha exacerbado notablemente. Hay muchas compañeras abandonando la profesión y ha aumentado mucho la proporción de aquellas que se lo están planteando seriamente.
Es un tema que debemos estudiar (me consta que hay un equipo en la Facultad de Enfermería de Gijón muy centrado en este tema), pero para el que se deben exigir medidas. En primer lugar, creemos que es necesario dar respuesta y respaldo a las capacidades y talento que tienen las enfermeras y no invisibilizarlo o esconderlo. Ser enfermera requiere un enorme esfuerzo, compromiso y talento, eso no ser refleja después en el rol que interpretas en el día a día. Por otro lado, es importante mejorar las condiciones en las que trabajan muchas enfermeras (No solo laborales, también profesionales), y esto va más allá del sueldo y las horas, se trata de reconocer expertise y evitar castigar a enfermeras con menos experiencia con un baile continuo, con incertidumbre del servicio donde acudirán o continuos cambios de servicio y aprendizaje, todo mezclado con excelencia en el desempeño, manteniendo el ritmo del trabajo de un experto, algo complejo de cuadrar…
Nosotros tampoco podemos mirar para otro lado y estamos valorando como ayudar desde el CODEPA a compañeras que los están pasando mal, aportando soluciones y apoyos sin generar estigma.
P. Cerramos esta entrevista con la vista puesta en lo que vendrá. ¿Qué cambio estructural te gustaría ver consolidado en la enfermería asturiana antes de que volvamos a celebrar nuestro día el próximo año?
R. Por desgracia el mismo, o los mismos que los últimos 7 años, porque los avances han sido ínfimos y demasiado lentos.
a) Que se integren las enfermeras especialistas en el sistema con normalidad y sentido.
b) Que se implemente con normalidad la indicación enfermera en todas sus guías y se facilite su uso a los profesionales y se desarrolle la legislación existente en materia de administración de medicamentos.
c) Que se incorpore con normalidad a las enfermeras como gestoras de equipamientos y servicios en igualdad con otros profesionales.
d) Que se reconozca, en personal estatutario, funcionario y laboral, el nivel profesional y la posibilidad de progresar en la administración. Hablo del A1 o de cualquiera de las propuestas que han planteado desde el ministerio de sanidad.
e) Que se nos reconozca como profesión de riesgo. Porque lo somos.
f) Que se apueste socialmente por la profesionalización del cuidado, especialmente en el ámbito sociosanitario.
g) Que haya un cambio completo en la gestión del Consejo General de enfermería que permita abordar los problemas de la profesión desde una posición de liderazgo institucional y una relación potente con las diferentes administraciones del estado y agentes sociales y políticos.