9 jul
P: Como enfermero de la UCI del HUCA, vives el hospital desde un lugar de mucha intensidad. ¿El dibujo te ayuda a procesar las emociones que surgen en la unidad o es más una forma de desconexión al llegar a casa?
R: Efectivamente, es una manera de digerir todas esas situaciones dramáticas y descarnadas que vivimos día a día en los cuidados intensivos. Hablo por mí, sin el humor, no podría seguir trabajando en un servicio como la UCI polivalente. Dibujar escenas humorísticas me permite ver un lado menos trágico y regresar al hospital al día siguiente sin esa angustia que me impediría realizar mi trabajo.
P: Tu obra busca capturar además de los hechos, las miradas, gestos y silencios de la UCI. ¿Qué es lo más complejo de traducir al papel cuando intentas plasmar esa carga emocional?
R: Lo más difícil al combinar el humor con algo tan dramático es no caer en la mofa. Quiero evitar por completo la burla hacia el paciente o su familia. Hay que reflejar la situación crítica con rigor y realismo, pero suavizándola con el trazo del cómic. A las familias también hay que dibujarlas con respeto, porque sufren casi tanto como el propio paciente. El lenguaje de la viñeta sirve para canalizar esas emociones tan duras y hacerlas más accesibles al público general.
P: Ahora que tus ilustraciones están expuestas en la sede del CODEPA, ¿qué sientes al ver a compañeros de profesión interactuando diariamente con tu trabajo?
R: Es una alegría y un orgullo que el humor gráfico, que a veces parece una disciplina menor, tenga un espacio relevante en la sede de un colegio profesional. Para mí, esta exposición supone un respaldo enorme a mi labor creativa. Ojalá los compañeros se sientan identificados con las situaciones que reflejé en su momento, durante aquellos años tan duros de la pandemia.
P: Tus viñetas ayudan a dar una dimensión humana a las estadísticas médicas. ¿Recuerdas alguna pieza en concreto que haya tocado la fibra de los compañeros de la UCI al verse reflejados?
R: Es difícil quedarme con una sola viñeta entre los cientos de dibujos que he publicado. Quizás las que mejor funcionan son aquellas en las que reivindico la labor de otros colectivos sanitarios que a veces quedan en el olvido, o las que uso dentro de mi propio gremio para visibilizar situaciones injustas, ya provengan de la sociedad o de la dirección del hospital. Al final, el humor gráfico exige mojarse y señalar los problemas, especialmente dentro de la propia profesión.
P: La narrativa gráfica en el hospital no es algo habitual en España. ¿Cómo crees que este proyecto ayuda a sensibilizar a la sociedad sobre el esfuerzo real que se hace en la UCI?
R: Si algo no se ve, es imposible empatizar con ello y, por tanto, valorarlo. Esa fue mi premisa cuando empecé "Ranciuci", mi tira semanal sobre cuidados intensivos. En sanidad nos enfrentamos a esa gran barrera: la gente no puede ver nuestro día a día por la necesaria protección de la intimidad del paciente. Además, creo que nos bloqueamos de forma inconsciente ante los dramas médicos como un mecanismo de defensa para evitar el sufrimiento. Por eso decidí mostrar esa realidad a través del cómic y del humor. Es una manera de "engañar" al lector para que mire de frente. Si conocen cómo es de verdad nuestro trabajo, lo valorarán mucho más.
P: Como enfermero, ves el día a día desde dentro. ¿Hay alguna situación cotidiana de nuestro trabajo que, al dibujarla, te haya hecho entender o valorar nuestra labor de una forma nueva?
R: No sé si es la mejor forma de expresarlo, pero cuando dibujo viñetas con las familias como protagonistas, me obligo a ponerme en su piel. Al colocarme en el otro lado, cambia mi perspectiva y logro empatizar mucho más con ellos. Ser familiar de un paciente de UCI, sobre todo en ingresos de larga estancia, es una de las experiencias más duras y desgastantes que puede atravesar una persona.
P: ¿Consideras que el arte es una herramienta clave para mejorar la percepción social de la sanidad?
R: Sí, totalmente. Como comentaba antes, el arte "dulcifica" la crudeza de la realidad sanitaria y funciona como el vehículo ideal para que la información llegue mucho mejor a las personas. Además, nos abre una vía magnífica para transmitir la enorme carga emocional que surge en nuestro día a día.
P: Seguro que hay compañeros en el Colegio con inquietudes artísticas pero que no se atreven a exponerlas. ¿Qué les dirías para animarlos a compartir su talento?
R: Crear algo artístico implica mostrar un fragmento de tu alma, de tu interior, y por eso cuesta tanto dar el paso de publicarlo. De todos modos, no pasa nada si al final decides no exponerlo; lo verdaderamente valioso es el acto de crearlo. Si disfrutas con el proceso, ya te está haciendo bien. No hay que obsesionarse con si está mal hecho o si carece de importancia. Al final, el arte es una forma de liberar lo que llevamos dentro, y eso siempre es positivo para nosotros.
P: ¿Hay alguna "crónica visual" o historia concreta del hospital que te ronde la cabeza y que todavía no te hayas atrevido a llevar al papel?
R: No, lo cierto es que me atrevo con cualquier tema, siempre que sea fiel a mí mismo. A partir de ahí, asumo las críticas que puedan venir; al fin y al cabo, lidiar con ellas es parte del oficio de un humorista gráfico.
P: Para cerrar, ¿qué mensaje te gustaría dejarles a los colegiados que visiten la exposición en nuestra sede y se detengan a mirar tus viñetas?
R: Quiero que recuerden cómo éramos en los primeros meses de la pandemia y se sumerjan en nuestra mentalidad de aquel momento. Todas las viñetas están creadas en tiempo real, justo cuando ocurrían los hechos. Mi objetivo es que se entienda que, más allá de nuestra profesión, somos personas con familias y seres queridos. Nos tocó vivir una doble pandemia, en la calle y en la UCI, y afrontar una vorágine de acontecimientos que nos desbordó por completo.