Cuidado directo de los residentes:
Vigilar y registrar las constantes vitales (presión arterial, pulso, temperatura).
Administrar medicamentos y realizar curas.
Realizar cuidado de los pies en residentes diabéticos o con tratamiento anticoagulante.
Gestión y supervisión: Supervisar el estado y conservación de los medicamentos, incluyendo el control de la caducidad.
Controlar el inventario y solicitar el material y equipo necesario en el área sanitaria.
Realizar pedidos de farmacia, analítica y radiología en centros donde no haya especialista.
Colaboración interdisciplinar:
Participar en reuniones con otros profesionales para evaluar el estado de los usuarios.
Colaborar con fisioterapeutas y otros especialistas en las actividades y seguimiento de los residentes.
Comunicación:
Informar a las familias sobre la situación sanitaria de los residentes.
Participar en la formación e información a las familias.